Filatelia musical. Sellos Louis Armstrong

Louis Armstrong

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Nació con el siglo, en 1901, hijo de una prostituta. A su muerte, en 1971 todos coincidían en que él hizo posible que el jazz dominara la centuria

Con Louis Armstrong ni el blues era triste. Su amplísima sonrisa desmentía la idea de los blancos de que los cantos negros son dolidos. La música de Armstrong era vital, alegre, optimista. Tal vez por esto, tuvo que soportar que le dijeran que era una estrella negra sometida a los gustos blancos.
Y, aunque Armstrong buscó desde temprano los aplausos del gran público – el dinero- , su trascendencia la cimentó aún antes de ser famoso.
Lo hizo en los años veinte y treinta, cuando comenzó su carrera vertiginosa desde el barrio libertino de Storyville, en Nueva Orleans, a Chicago, Nueva York y el mundo. Cuando murió en 1971, el consenso entre todos los músicos norteamericanos fue que el Jazz era la música del siglo y Amstrong aquel que la hizo posible. Tal vez porque no compartió con los puristas del jazz la idea de que era una música para escogidos y por lo tanto invendible.
Nacido el 4 de agosto de 1901, Louis Armstrong fue, como hijo de la prostituta Maryann, un niño de la calle. A los 11 años, un disparo al aire para festejar el Año Nuevo le cambió la vida: fue a parar al orfelinato y encontró allí su primer maestro de tambor y corneta. Salió cuando todavía usaba pantalones cortos para participar en los conjuntos de música folclórica, o acompañar los funerales negros.
Para 1923 Armstrong era ya segundo corneta en el conjunto criollo de «King» Olivier. Tres años más tarde había revolucionado los grupos folclóricos, bulliciosos y colectivos de su ciudad.
Su exigencia en calidad y técnica lo obligó a él y a los otros a profesionalizarse. «Desde él, el jazz tiene que ser tan afinado como cualquier otra música», escribió el crítico Joachim Berendt.
Casado cuatro veces, fue su última esposa, la bailarina Lucille Wilson, quien más tiempo permaneció con él; pero la que le indicó el camino musical fue Lil Hardin, quien falleció en un concierto a la memoria de Armstrong, sentada al piano y ejecutando un solo, 40 años después de su separación. (SK)

Su ronquera típica

El gran público lo recuerda por la ronquera, que no pudo eliminar ni con una intervención quirúrgica, y por la forma como terminaba sus intervenciones con un «¡Oh, Yeah!» y se limpiaba el sudor con un pañuelo blanco. Sus imitadores, en cambio, todavía tiemblan al escuchar su «scat», una forma de emitir sonidos inarticulados, en vez de cantar que, se dice, comenzó a hacer el 26 de febrero de 1926.
Los entendidos en la música discuten sobre la definición de su «swing». El «Swing», con mayúscula, denomina al jazz de cuatro golpes que desplazó al jazz de dos golpes y fue llevado por los músicos de Nueva Orleans y Chicago a Nueva York en los años veinte. Sin embargo, ya en sus primeros años, Armstrong realizaba una peculiar mezcla de dos y cuatro golpes por compás. El «swing» (con minúscula), que también se le atribuye a «Satchmo» es un balanceo que añade a la melodía, al ritmo y la armonía, que no puede ser captado sobre el papel. Es una acentuación de las notas, que ahora caracteriza al jazz y que, según el mito, solo puede ser realizado por el músico que lo lleve en la sangre. (SK)

Sus grabaciones

– Debido a la cadencia de su voz y al ritmo que imprimió al jazz, la música de Armstrong solamente puede ser apreciada a través de sus grabaciones.
– Armstrong comenzó a grabar desde muy pronto, utilizando varias bandas y conjuntos.
– Fletcher Henderson, Sydney Bechet y el pianista Earl Hines fueron sus compañeros más fructíferos. Entre los más conocidos está su disco con Ella Fitzgerald («Porgy and Bess»).
– El baterista Zutty Singleton y el mismo Bechet fueron víctimas de su carácter que no toleraba a nadie que le hiciera sombra.

El objeto que nos hereda

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