Los alleluias

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alleluias son pequeñas composiciones heredadas de las aclamaciones
hebreas que en la música occidental tendrán una gran importancia, sobre
todo germen de la música profana posterior.En sus comienzos , los
alleluias aparecen estar en dependencia de la melopea clásica, en que la cítara o la lira hacía un breve ritornello instrumental al final de cada versiculo.
Este ritornello pudo inducir, a las primeras comunidades , a aplicarles al final de los versiculos, o de las antifonas, unos melismas cadenciales cantados sobre la palabra alleluia que en los tiempos antiguos recibió el nombre de jubilus.
Posteriormente, la importancia de estas terminaciones fue adquiriendo
entidad propia y consiguió su total independencia. La época que va desde
el siglo V hasta el VII, siglos de oscuridad y de afianzamiento, es un
periodo donde la música eclesiástica sirve incondicionalmente al texto
litúrgico. Es también la época de las liturgias regionales, que en el
siglo, que en el siglo VI deberán ser unificadas durante el pontificado
de San Gregorio I (540-604, papa desde 590), pero no son sin una fuerte
oposición por las demás liturgias regionales, como la mozárabe en España
y la ambrosiana en Milán.
Mas la expansión de los benedictinos con
Agustín en Inglaterra fue elemento de trascendental importancia, ya que
de Inglaterra pasaron al territorio de los francos, donde con Carlomagno
la regla benedictina unificó la vida monacal de toda Europa, y con ella
la liturgia y la reforma de San Gregorio se hicieron ley para toda la
iglesia. El primer documento ,Ordini Romani, fue encontrado en
un manuscrito de la abadia de St. Gallen. En él se nos describe el
ceremonial romano desde el siglo VI al IX, donde se da relación de los
papas que contribuyeron a la creación de un cantoral para todo el año.
Dichos papas fueron León I, Gelasio, Simaco, Juan, Bonifacio, Gregorio I
y Martin I.
La tradición de ligar a San Gregorio con la historia de
la música eclesiástica de occidente reside en la biografía que Juan
Diácono escribiera sobre el pontifice 300 años después de la muerte de
aquél. Las ilustraciones antiguas , en las cuales el papa Gregorio,
sentado, escribe al dictado las notas que el Espiritu Santo le dicta,
son interpretaciones de esta tradición creada por el biógrafo. Pero no
creamos que por ello toda la tradición es sólo leyenda.
San gregorio
recopiló y unifico los cantos existentes; creó con sus ayudantes, otros
cantos; los difundió por medio de los monjes por toda Europa; unifico la
liturgia y su lengua; creó en Roma, la escuela de cantores que,
prácticamente se ha prolongado hasta nuestros días, en las capillas
Sixtina y Gulia, que corren con la música que se hacen en los actos de
culto.

CANTO GREGORIANO

En
los orígenes del canto gregoriano, se encuentra el repertorio romano
compuesto esencialmente durante los siglos V y VI por la schola
cantorum.

En la segunda parte del siglo VIII, el soberano del
reino franco decreta que se adopten las costumbres litúrgicas romanas
que él ha podido apreciar en la ciudad eterna.

El texto
manuscrito de los cantos romanos fue tomado como texto de referencia. En
general, el canto romano y su arquitectura modal fueron aceptados por
los músicos galicanos, pero éstos lo vistieron con una ornamentación
completamente diferente.

Este resultado híbrido de los cantos romanos y galicanos es lo que llamamos hoy canto gregoriano.

Con
el tiempo, se va disminuyendo el papel y la capacidad de la memoria en
la civilización europea, y este fenómeno tiene consecuencias desastrosas
para el canto, puesto que sin tradición oral, la música hay que
escribirla. La decadencia es total a fines de la edad media: en esta
época, los manuscritos están llenos de «una pesada y fastidiosa sucesión
de notas cuadradas». El Renacimento le da el golpe final: las melodías
son «coregidas» por los musicólogos oficiales y las largas
vocalizaciones reducidas a unas cuantas notas.

En 1833, un joven sacerdote de Le Mans, Dom Prosper Guéranger, se decide a restaurar la vida monástica benedictina en el priorato de Solesmes,
después de cuarenta años de interrupción debido a la Revolución
francesa. Entre sus proyectos está el abordar la restauración del canto
gregoriano. Esto lo hace con entusiasmo. Empieza por la ejecución y pide
a sus monjes que respeten en su canto, sobre todo el texto:
pronunciación, acentuación, y atención. Todo esto para mejorar la
inteligibilidad del canto, lo cual hace posible una verdadera oración.

Fuentes : música y cultura (edelvives)

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SAN GREGORIO MAGNO
SAN GREGORIO MAGNO (540-604) Papa (590-604)

Doctor
de la Iglesia, nació en Roma, en el seno de la familia noble de los
Anicci. Gregorio fue hijo de un senador y bisnieto del papa Félix III
(pontificado 438-492). Con estos importantes vínculos, destacó de
inmediato en la administración y en el año 570 fue nombrado prefecto de
Roma. Decidió muy pronto convertirse en monje, y hacia el año 575
transformó su propiedad familiar en un monasterio dedicado a san Andrés.

En
el 579 Gregorio fue enviado por el papa Pelagio II (pontificado
579-590) como nuncio ante el emperador en Constantinopla, permaneció
allí durante siete años y participó del esplendor de la Liturgia y la
música bizantina en la Catedral de Santa Sofía.

A su regreso a
la Roma fue nombrado secretario de la Santa Sede, pero además dirigía el
canto y, como arcediano, es decir diácono principal, interpretaba las
piezas más difíciles del repertorio.

Fue elegido Papa en el año 590.

Pontificado

Como
papa, Gregorio consolidó el prestigio del pontificado y confirió al
cargo un carácter en cierto modo diferente. Como los lombardos habían
provocado el colapso casi completo de la administración civil en la
ciudad, Gregorio tuvo que estar incluso más atento que sus predecesores
en atender a los pobres y proteger a la población cercana a la ciudad.
Su eficaz administración de las grandes propiedades de la Iglesia en
Roma proporcionó alimento y dinero para este fin. Con Gregorio el
pontificado asumió el liderazgo político en Italia y reunió sus
territorios repartidos por todo el país en uno sólo que más tarde se
convertiría en los Estados Pontificios.

Inició una obra que puede
resumirse en dos aspectos: en primer lugar la compilación y selección
de las melodías, para que fueran copiadas y coleccionadas en un libro
llamado antifonario. En segundo lugar dedicó gran parte de su esfuerzo a
la formación de músicos, organizando en cada iglesia un grupo de
cantores que se conoció con el nombre de Schola Cantorum.

Emprendió
luego la tarea de unificación de las liturgias, lo cual logró en gran
parte. Desde entonces al canto de la Liturgia romana se le comenzó a
llamar Canto Gregoriano, denominación ésta que se extiende también a la
creación musical posterior a Gregorio Magno, si conserva las mismas
características.

En el año 597 Gregorio envió a Inglaterra al prior de su propio monasterio, Agustín de Canterbury,
junto con 40 monjes. El gran éxito de esta misión despertó un sólido
sentido de lealtad al pontificado entre los ingleses primitivos, y los
misioneros ingleses favorecieron esta lealtad entre casi todos los
pueblos del norte de Europa.

Obras

Los 14 libros de las
cartas de Gregorio proporcionan una excelente fuente para conocer al
hombre de su época. Además de las cartas y de una serie de homilías,
Gregorio escribió varias obras que fueron muy influyentes en la edad
media. Casi todas tienen una orientación práctica y moral:

El Moralia es un comentario sobre Job, lleno de materias doctrinales y disciplinarias.

El Liber pastoralis curae describe al obispo ideal y pretendía ser un manual sobre la práctica y naturaleza de la predicación.

Diálogo
es la obra de Gregorio que posee un especial atractivo pues se trata de
una colección de leyendas sobre santos de su época. Única fuente de
información sobre san Benito, fue en parte responsable de la popularidad
del monacato benedictino en la edad media, y su hincapié en los
milagros fija los modelos de la concepción medieval de la santidad.

La
verdadera grandeza de Gregorio reside en su dilatada actividad
pastoral. Su espíritu práctico, generosidad y compasión le
proporcionaron el afecto de sus contemporáneos. Murió en Roma el 12
marzo del año 604. Se cree que fue canonizado a petición popular tras su
muerte. Su festividad se conmemora el 12 de marzo, día de su
fallecimiento..

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