Partituras

Puccini

Compositor italiano, alumno del Conservatorio de Milán , donde estudió con A. Bazziniy A. Ponchhielli. Alcanzó grandes éxitos como compositor de óperas,
y se le considera la figura más destacada de la escuela verista
italiana. Puccini llamó primeramente la atención con su Capriccio
sinfónico, compuesto para su examen, compuesto para su examen final en
el conservatorio. Pero fue Ponchielli ( el autor de la Gioconda) quien, a
pesar de las inclinaciones sinfónicas que mostraba su discípulo a la
sazón , descubrió en él su habilidad para la música escénica, iniciando
de este modo la brillante carrera artística que tanta fama y riqueza le
dió.
Puccini sabe captar y recrear ambientes exóticos: Madama
Butterfly adquiere su caracter exótico por medio de escalas de tonos
enteros y una sutil orquestación, que se sirve de las actuaciones de
orquestas japonesas y javanesas . En ella crea Puccini melodías de gran
belleza, que incluso con una tímbrica foránea dan prueba de su elevada
cultura vocal italiana, de cuya tradición surgieron. Como ejemplo de la
refinada orquestación de Puccini véase el emparejamiento en octavas
clarinete /voz, además de arpa, violin solista y muchas y exactas
indicaciones para su interpretación.
Puccini pasa por ser integrante
del verismo, representante del Fin de siècle, que mediante el lirismo
de sus óperas satisface sus exigencias musicales. (Bibliografia: Atlas
de Música 2)
Algunos autores consideran que su sentido que su
sentido era superior al de Verdi, y que nadie ha tenido su habilidad
para reflejar una situación teatral en unos pocos compases rápidos y
vivídos. Nació en Lucca, el 22 de diciembre de 1858, y murió en
Bruselas, el 28 de noviembre de 1924.
Diccionario biográfico de la música. (1200 Pag)

Escuchar frangmentos de Madame Butterfly:

OBRAS DE GIACOMO PUCCINI

Óperas

-Le Villi (Milán , 1883)
-Edgar (Milán, 1889).
-Manon Lescaut (Turín , 1893).
-La Bohème (Turín , 1896).
Tosca (Roma, 1900).

Madame Butterfly (Milán 1904)

.
-La Fanciulla del West (Nueva York, 1910).
-La Rondine (Montecarlo, 1917).
-Il Trittico : Il Tabarro, Sour Angélica y Gianni Shicchi (Nueva York, 1918).
-Turandot (Milán).

OTRAS OBRAS

-Capriccio sinfónico.
-Juno, cantata (1877).
-Dos minuietos para instrumentos de cuerda.
-Obras de música religiosa.
-Inno a Roma (1919).
-O figli della Italia bella, himno.

Más información:
Giacomo Puccini

De Radio Beethoven:

“Turandot” es la última ópera de Puccini, cerrándose con ella su valiosa producción de 12 títulos para la lírica.

En
diciembre de 1918 Puccini había estrenado en Nueva York, e
inmediatamente en Roma, el llamado “Tríptico”, conformado por las óperas
“Il Tabarro”, “Suor Angelica” y “Gianni Schichi”.

En la
búsqueda de temas para una nueva ópera fue que Puccini pidió a Giuseppe
Adami, libretista en dos partes del “Tríptico”, y a Renato Simoni que se
abocaran a ese trabajo. Simoni era un estudioso de la vida y la obra de
Carlo Gozzi y, como tal, era autor de un libro basado en ese escritor
veneciano del siglo 18.

Fue así, entonces, como el tema para la
nueva ópera de Puccini surgiría de una de las fábulas dramáticas de
Gozzi, llamada “Turandot”, la cual estaba inspirada en antiguos cuentos
orientales.

La gestación de la ópera fue lenta, con un trabajo
codo a codo, pero no siempre grato, entre los libretistas y el
compositor. Este trabajo comenzó en enero de 1921. El acto primero fue
compuesto entre marzo y noviembre de 1922, no teniendo aún Puccini
libreto para los actos siguientes.

A comienzos de 1923, y ya con
el texto listo, completó su primer esquema del acto segundo y, cuando
comenzó con el tercero, pidió a los libretistas que revisaran textos que
no le satisfacían. A fines de 1923, el proceso iba en la orquestación
del acto segundo. Fue en esa época cuando Puccini comenzó a tener
problemas de salud: un simple dolor de garganta y una persistente tos
pronto se presentarían de modo mucho más preocupante.

En aquél
tiempo Puccini retomó contacto y revivió una antigua amistad con Arturo
Toscanini, quien sería el director del estreno de “Turandot”, programado
para abril de 1925.

En septiembre de 1924, “Turandot” estaba
casi completa, con la excepción del dúo de amor del tercer acto y la
escena final. La enfermedad a la garganta de Puccini había avanzado ya a
un nivel tal que le resultaba casi imposible seguir trabajando. Un
severo cáncer le fue descubierto. Fue operado, pero las aplicaciones de
radio a que fue sometido el compositor complicaron su corazón. Puccini
falleció el 29 de noviembre de 1924.

Así, su muerte dejó la
ópera “Turandot” sin terminar, por lo cual la fecha original que estaba
programada para su estreno, (abril de 1925), tuvo que ser pospuesta.

Era
muy importante buscar una mano idónea que terminara la ópera y,
barajando nombres, la familia de Puccini conjuntamente con Arturo
Toscanini acordaron entregar la misión a Franco Alfano. Este demoró seis
meses en completar la ópera y “Turandot” finalmente fue estrenada en La
Scala de Milán, el 25 de abril de 1926, cerrándose así un proceso de
gestación de más de cinco años.

Ese estreno fue dirigido por
Arturo Toscanini, quien en la primera de las ocho funciones que ofreció
La Scala se permitió suspender la interpretación en el justo momento que
marcaba el fin del trabajo de Puccini. En aquella ocasión Toscanini
bajó sus manos y dando la cara el público señaló “Aquí termina la ópera
dejada incompleta por el Maestro, quien murió en este punto”.

“Turandot”
representa el trabajo más maduro y logrado de toda la producción
pucciniana, y al mismo tiempo una recopilación de su itinerario creador.

Dos características llaman mucho la atención en “Turandot”. Por
una parte está el tratamiento del coro. De elemento bastante secundario
y casi inexistente en buena parte de su producción anterior, el coro
pasa a ser totalmente protagónico, con escenas de gran opulencia sonora.
Por otra parte está el exotismo, no sólo planteado por los aspectos
visuales sino también por la música misma, en forma muy marcada.

En
“Madama Butterfly”, ambientada en Japón, Puccini había dado el primer
paso, ciertamente más sutil. Ahora, con “Turandot”, emplazada en la
China milenaria, se incorporan a la partitura auténticos temas chinos y
abundancia de motivos pentatónicos.

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ARGUMENTO

En tres actos, “Turandot” se desarrolla en Pekín, en época de leyenda.

Acto Primero

En
las afueras del palacio imperial un mandarín da lectura a un decreto
ante el pueblo congregado, señalando que la princesa Turandot sólo se
casará con el príncipe de sangre real que sea capaz de resolver las tres
adivinanzas que ella le proponga. El fracaso supone la muerte, y ésta
es la pena que aguarda al príncipe de Persia, que no ha podido dar
correcta respuesta a las adivinanzas. La multitud pide la sangre del
príncipe, a la vez que va en tropel hacia el palacio, llamando al
verdugo.

En el tumulto ha caído un anciano. La esclava Liú, su
fiel compañera, pide ayuda a un hombre, el Príncipe Desconocido. Este
reconoce en el anciano a su padre Timur, y Timur a su hijo. Ambos son
fugitivos de su país y han de permanecer incógnitos. Mientras sigue
oyéndose como fondo la sed de sangre de la multitud, Timur cuenta a su
hijo cómo ha sido cuidado por Liu.

Aparece el cortejo y el
pueblo, al ver el pálido semblante del joven Príncipe de Persia, pide
piedad para él, uniéndose a sus voces la del Príncipe Desconocido. Pero
todo es en vano. Implacable, aparece Turandot en un balcón del palacio.
Todos los presentes inclinan su cabeza, menos el verdugo y los dos
príncipes. Turandot hace un gesto expresivo, indicando que se cumpla la
sentencia, sin pronunciar una palabra.

El Príncipe Desconocido
ha quedado deslumbrado ante la belleza de Turandot. Cuando pasa el
cortejo, éste decide quedarse allí, a pesar de las súplicas de Timur y
de Liu. En la lejanía se escucha la voz del Príncipe de Persia
preparándose a morir y luego el griterío de la multitud cuando éste ha
sido ejecutado. El Príncipe Desconocido decide entonces presentarse a la
prueba y hace sonar el gong ceremonial para anunciarlo.

Ping,
Pang y Pong, los tres ministros de Turandot, interceptan el paso del
Príncipe y tratan de disuadirle de su propósito. Ping le dice que
Turandot no es más que una mujer como todas y que no vale la pena
arriesgarse por ella, ya que su suerte será la misma que la de los otros
pretendientes. Su discurso es interrumpido por sirvientes de Turandot,
que ordenan silencio, para no turbar el descanso de su ama. Pero pronto
los tres ministros reanudan sus discursos.

La sombra de los
pretendientes de Turandot, muertos en el intento de conseguirla, vuelan
sobre ellos. Finalmente, los ministros se van, pero Timur y después Liu
tratan de disuadir al Príncipe, diciéndole que ambos morirán si éste
persiste en su actitud. El Príncipe se conmueve ante los ruegos, pero
sigue firme en su resolución.

Así, llama por tres veces a
Turandot y golpea, también por tres veces, el gong ceremonial,
comprometiéndose como pretendiente a la mano de Turandot o a la muerte.

Acto segundo

En una sala, los ministros Ping, Pang y Pong están haciendo los preparativos necesarios para una boda o para un funeral.

Recuerdan
tranquilamente los días felices anteriores al sangriento reinado de
Turandot y piensan en los innumerables pretendientes de la princesa que
han sido ejecutados, imaginando lo felices que serían si llegara el
momento en que tuviesen que preparar un lecho nupcial en vez de sólo
cadalsos para ejecuciones. Los rumores que llegan desde palacio y la
multitud que empieza a congregarse les hacen volver a sus tareas.

La
escena es ahora en una plaza ante el palacio, mientras la multitud se
congrega para presenciar el desarrollo de la nueva pretensión. En lo
alto de una imponente escalera aparece el anciano emperador Altum. Con
voz débil y temblorosa, trata también de disuadir al Príncipe, pero
tampoco lo consigue.

Como en ocasiones anteriores, un mandarín
da lectura al decreto y se oyen voces llamando a Turandot, que entra,
ahora vestida de oro. La princesa explica las razones de su bárbaro
edicto: lo hace en venganza de lo que aconteció hace muchos miles de
años, cuando una princesa fue raptada y violada cruelmente por un
bárbaro. Con aire amenazador aconseja al príncipe que no siga adelante,
pero él insiste en su propósito con aire desafiante.

Turandot
plantea la primera adivinanza. El Príncipe responde rápidamente:
«Esperanza». La respuesta es correcta. La segunda adivinanza tiene
también la respuesta cierta: «Sangre». Ante la tercera pregunta ¿Cuál es
el hielo que te inflama?, el príncipe duda un momento, pero pronto
responde: «Turandot». Ante la alegría de todos, el Príncipe ha
triunfado. El emperador y el pueblo declaran que el juramento obliga y
Turandot debe aceptarlo.

La princesa protesta ásperamente y
pregunta al príncipe si la quiere conseguir por la fuerza, a lo que él
replica que no y le ofrece, a su vez, una oportunidad de quedar libre:
si ella descubre su nombre antes de la siguiente mañana, el Príncipe
está dispuesto a morir. El Emperador ruega para que esa mañana el
príncipe se convierta en su hijo. Cuando la corte se retira, el pueblo
vuelve a postrarse ante Turandot y canta en su honor.

Acto tercero

Jardín
del palacio imperial. En la distancia se oye a los heraldos que
proclaman una orden de Turandot: Que nadie duerma, dicen, pues el nombre
del Príncipe debe ser descubierto bajo pena de muerte. El Príncipe
recoge las palabras en el aria “Nessun dorma” (la más famosa de la
ópera)
Se acercan Ping, Pang y Pong, tratando de persuadirle de que
abandone su intento, que está llenando de terror a Pekín, para lo que le
ofrecen bellas muchachas y cofres de oro y joyas. También el pueblo se
une a la petici6n de los tres ministros, pero el príncipe sigue firme en
su pretensión.

Entra un grupo de soldados llevando con ellos a
Timur y a Liu, que habían sido vistos antes con el príncipe. El Príncipe
dice que ellos no saben nada, pero el pueblo no hace caso. Se pide la
presencia de Turandot. Ping se ofrece para arrancarles el nombre;
entonces Liú se adelanta y dice que sólo ella lo conoce.

El
pueblo pide que sea torturada; Ping pregunta el nombre una y otra vez,
pero a pesar de ser sometida a crueles torturas, Liu no responde. El
Príncipe, impávido, no interviene.

Turandot pregunta a Liu qué
es lo que la hace tan fuerte y ella responde: el amor. Prosiguen las
torturas y aparece el verdugo. Entonces Liú dice que hablará y predice
que Turandot cederá finalmente ante el príncipe, así como su propia
muerte. Sacando un puñal, Liú se suicida, cayendo a los pies del
príncipe, sin haber revelado su nombre.

Timur se desespera por
la pérdida de la muchacha y toma su mano. La multitud, ahora
arrepentida, pide al espíritu de Liú que los perdone. (Este es el
momento en que termina la música compuesta por Puccini)

Luego
salen todos, excepto el Prícipe y Turandot. É1 recrimina a Turandot por
su dureza, y Turandot, que al principio rechaza al pretendiente,
diciendo que ella es sagrada y que nadie debe profanarla, acepta que él
la bese con pasión. Mientras se escuchan a lo lejos unas voces
femeninas, Turandot empieza a ablandarse.

Profundamente
consternada por haber sido vencida por el Príncipe, Turandot llora por
primera vez y le pide a éste que victorioso la deje, pues aún no ha
podido conocer su nombre. El príncipe entonces se lo dice: es Calaf,
hijo de Timur. Ahora ella, si quiere, puede matarlo.

La breve
escena final ocurre ante el palacio, donde la multitud rinde homenaje al
Emperador. Turandot trae a Calaf, y dice a su padre que ya conoce el
nombre del extranjero: Su nombre es Amor, dice ella, y el pueblo canta
lleno de júbilo.

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